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Caldo de res con Costillas y Huesos por Carlos La Cruz

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Amig@s de Yo Soy Venezolano en Europa, Estados Unidos, Panamá y Costa Rica, le toca a los huesos y las costillas de res con hueso,  “ Caldo de  res con costillas y huesos ” . Su nombre evoca imágenes medievales, suena como algo que la gente moderna no come. Pero si llevas algún tiempo metido en esto de la comida real, estoy seguro de que habrás oído a unos y a otros hablar del caldo de huesos casero.

¿Por qué razón estamos todos tan emocionados con el caldo?

No hay nada como un buen caldo casero, sabroso, aromático y reconfortante. Es un elemento esencial de la buena cocina. El caldo hecho en casa aporta una complejidad de sabor que nunca podría ser igualada por su hermano gemelo maligno envasado.

Además, siendo tan nutritivo como lo es, resulta uno de los alimentos más económicos que existen.  Tu abuela tenía razón: un buen caldo de res te curará. La ciencia valida lo que sabían nuestras abuelas. Los caldos contienen minerales en una forma que el cuerpo es capaz de absorber con facilidad – no sólo calcio sino también magnesio, fósforo, silicio, azufre y oligoelementos. Contiene el material proveniente del cartílago y de los tendones – elementos como sulfatos de condroitina y glucosamina, que ahora se venden como suplementos caros para la artritis y el dolor en articulaciones.

Los caldos de huesos se han preparado desde tiempos inmemoriales en hogares del mundo entero. Lamentablemente, hoy en día, se está convirtiendo en un arte perdido; la mayoría de las personas que cocinan en sus casas han olvidado lo sencillo que es preparar un caldo y lo mucho que merece la pena hacer de este alimento tan nutritivo y económico un básico en nuestra cocina. Cuando cocinamos los huesos lentamente en agua, en especial si acidificamos ligeramente esta agua con un chorro de vinagre o zumo de limón, los minerales y otros nutrientes se extraen de los huesos y van a parar al agua. Como resultado, nuestro cuerpo es capaz de absorber todos estos nutrientes cuando tomamos caldo de huesos. Como ya he mencionado, los caldos de huesos se han usado a lo largo y ancho del mundo durante la historia del ser humano.

Prácticamente todas las sociedades tradicionales hervían los huesos de animales para preparar caldo. El caldo tiene un sabor delicioso, profundo, complejo, pero su uso es extremadamente variado. Puedes utilizar el caldo de res de muchas maneras, a continuación tenéis una lista de mis usos preferidos: tomar sólo como un consomé, como base para sopas, cremas y purés, elaborar salsas, estofar carnes y verduras, desglasar la cazuela o sartén después de saltear y hasta para añadir líquido al recalentar comida, si quieres un bistec bandito se puede poner a marinar en caldo de huesos de res,  No compres caldo envasado, hazlo tú!  El caldo envasado, incluso el ecológico/campero/natural/ se podrá comparar con el caldo casero. Tanto las propiedades nutricionales como el sabor de estos caldos aguados palidecen en comparación con los caldos de huesos caseros. Aunque en la etiqueta no encuentres más que ingredientes que te pueden parecer aceptables, estos caldos comerciales no sólo no utilizan productos de la mejor calidad, sino que además están altamente procesados. ¡Y son muy caros!

Ahora más que nunca, ahorra dinero y maximiza el valor nutricional y culinario de tus alimentos al incorporar el caldo de huesos a tu alimentación de forma habitual. Abuela siempre hacia su caldo de huesos, y la Sra. María en San José de Ávila lo preparaba todos los domingos,  a mi me encanta un buen caldo huesos con costillas y aquí les traigo la receta espero que la preparen, y la pueden hacer sin costillas, los huesitos solos vestirán ese plato y le dará ese toque único que sabe a Venezuela.  Que lo Disfruten.

 

Caldo de res con Costillas y Huesos

3 libras  de huesos

3 Lbs. de Costilla de Res

1 cebolla grande

2 Ajíes verdes

2 Ajíes maduros

5 dientes de ajo

5 hojas de culantro

2 Lbs. de yuca

2 Lbs. de ñame

2 mazorcas de maíz nuevo

1/2 cda de orégano

1 zanahoria (opcional) si se le agrega la zanahoria, se le agrega de ultimo, ya que tiende a desbaratarse más fácilmente.

Preparación

Se limpian los huesos y  las costillas, se ponen a hervir en abundante agua, cuando empieza a botar una espuma, se baja del fuego, se le bota el agua (esto se hace para eliminar el exceso de grasa), nuevamente se pone a hervir en una olla de presión , y ya en esta vuelta, se le agregan los guisos, la cebolla picada en trozos pequeños, el ajíes tanto verdes como maduros, también picados, se machaca el culantro con el ajo, y también se le agrega la ½ cucharada de orégano. Se deja cocinar por un buen tiempo, hasta que la carne ya esté un poco blanda, si se consume el agua se le echa más.

Más tarde se le agrega, el maíz, claro antes debidamente pelado y bien limpio, se parten en trozos y se le echa a la sopa, seguido se le agrega la yuca también en trozos no muy pequeños, ya que si se ablanda mucho se pierde en la sopa, así que se le agregan en trozos regulares. Esto se deja cocinando, cuando se nota que la yuca está más o menos blanca se le agrega el ñame, recuerden que este se ablanda más fácil y por lo tanto se agrega de último. Se deja que este también se ablande, y listo se apaga la sopa. Cuando apegue la olla échele media cerveza. Acompáñelo con Arroz Blanco Aguacate o un cambur madurito

 

 

Acerca del autor
Carlos La Cruz Nació en Caracas, es el autor de “Bitácora Gastronómica de Venezuela” . Posee más de 20 años de experiencia en la industria de la hospitalidad en la ciudad de Nueva York. Y ha sido reconocido tres veces como latino destacado en la creación de negocios, restaurantes y clubs en esta ciudad.

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