info@yosoyvenezolano.com

Sin temor en las alturas

 

Lunch-atop-a-skyscraper-c1932El miedo a volar puede interferir con la vida laboral, social y familiar de la persona que lo padece. En un taller se puede aprender a enfrentarlo

Diez personas están reunidas en un saloncito de paredes blancas. Algunas conversan entre ellas, mientras otras observan un rotafolio colocado en el centro del recinto. La primera lámina exhibe la figura de un torso humano, con diversos puntos marcados.

Los asistentes esperan que comience la dinámica en la que quedará al desnudo uno de sus más grandes temores: viajar en un avión.

El taller Sin miedo a volar, organizado por la Fundación Ietasa, ofrece la posibilidad de disminuir o erradicar la aerofobia. Por eso, hombres y mujeres de diversas edades acuden a estas sesiones organizadas esporádicamente para enfrentar la angustia que les produce despegar y dejar la seguridad de estar “en tierra”.

El psicoterapeuta Robert Leal comienza la dinámica con una revelación que deja a más de uno con una espinita. “Hoy no hablaremos del miedo a volar, pero sí les daré las herramientas para que puedan combatir ésta y otras fobias en todo momento”.

Así, la lámina con la mitad de una figura humana cobra sentido, y el mapa señalado en su fisonomía se convierte en el manual de instrucciones para controlar la ansiedad en las alturas.

Al rescate. “Todo problema emocional proviene de un bloqueo energético del cuerpo”, dice Leal al explicar una técnica inspirada en la acupuntura, que disipa el enfado, la tristeza y los miedos que pueden presentarse ante algunas situaciones. Su nombre es EFT (siglas en inglés de Emotional Freedom Techniques) y emplea ocho de los puntos utilizados en la medicina tradicional china.

El especialista asegura que esta técnica es una de las más efectivas para combatir la ansiedad que producen las fobias. “Es una herramienta simple y a la vez poderosa. 80% de las sensaciones físicas son originadas por las emociones, es por eso que este desbloqueo puede aliviar desde temores hasta males degenerativos”.

Algo tan bueno y sencillo parece mentira. Especialmente para quienes llevan años sin montarse en un avión por el desafío emocional que implica. No obstante, Leal decide sumergir a los participantes dentro de una dinámica más intensa para explicar con detalle cómo se aplica el EFT.

Fátima Rodríguez, una de las asistentes, es una de las escogidas para recibir los armónicos toques del tapping, que consiste en aplicar un suave golpeteo con los dedos sobre ciertos puntos de los meridianos de energía, mientras la persona se enfoca mentalmente en el problema que desea solucionar.

La atención del tratamiento se dirige a un dolor persistente que tenía Fátima en el brazo izquierdo desde hacía dos meses, producto de un golpe con la puerta de un ascensor. Tras pedirle que clasificara la intensidad del síntoma del 1 al 10, Leal comienza a aplicarle el tapping. Mientras, ella explica lo desagradable que le resultaba vivir con esa molestia.

La operación se repite y el dolor disminuye, pero es hasta que Leal indaga en aspectos más personales de la vida de Fátima, como la relación con sus hijas, que el malestar se convierte en algo lejano.

“Los tonos de voz activan el hemisferio derecho del cerebro”, explica Leal. Cada hemisferio aporta una percepción de la realidad que se complementa con la de su opuesto y, al integrarse, se produce una mayor amplitud y un incremento de la creatividad e inspiración para afrontar los problemas. Fátima se olvida de su dolor, pero más tarde se atreve a hablar de la causa de su temor a volar. “He viajado durante toda mi vida, pero no fue hasta que atravesé una fuerte turbulencia que pensé que el avión podría caerse. Han pasado dos años ya de eso y, desde entonces, no he podido volar. Una de mis hijas se mudó a Alemania y yo no he podido ayudar a instalarla. Es por eso que estoy aquí”, confiesa.

Durante el resto de la actividad en grupo, Leal muestra métodos alternativos de desbloqueo que pueden aplicarse en caso de que el tapping en los ocho puntos principales ­inicio de la ceja, lateral del ojo, debajo del ojo, debajo de la nariz, sobre la barbilla, bajo la clavícula, bajo el pecho y bajo el brazo­ no surta efecto. Más toques, esta vez en las manos y dedos, se acompañan de movimientos oculares, respiraciones, frases y hasta melodías se pronuncian y tararean para lograr un estado sereno.

Todos pierden la pena y repiten con el psicólogo que se aman y aceptan tal como son, pese a sus defectos y temores.

Luego vendrán sesiones individuales y cada quien se despedirá de sus compañeros, con la esperanza de que puedan planear su próximo viaje en avión.

El enfoque de la psicoterapia. Si bien el EFT ha dado buenos resultados en cuanto al tratamiento de las fobias, la psicoterapia sigue siendo la alternativa más convencional para tratar de erradicarlas. Gilberto Aldana, psicólogo clínico y presidente de la Sociedad Venezolana de Psicología de la Salud, destaca que, aproximadamente, 10% de quienes utilizan transporte aéreo sufre de miedo a volar según datos de la American Psychological Association. “No hay diferenciación entre hombres y mujeres.

También se sabe que 25% de las personas que se montan en un avión puede manifestar ansiedad en algún momento del vuelo”.

Explica que es normal sentir temor si el avión pasa por alguna turbulencia. Lo atípico es cuando el individuo se activa psicofisiológicamente sin ningún motivo. “Podemos distinguir el temor a un estímulo intimidante de una fobia por algunas características, como la ansiedad anticipatoria. Esta se siente desde el momento que se hacen las maletas. Incluso, desde que se compran los boletos o cuando se está rumbo al aeropuerto”.

Los comportamientos evasivos son otra señal de una posible fobia: quien teme volar siempre buscará un medio de transporte alternativo. Si el viajar por aire es inevitable, es probable que sufran ataques de pánico, en los cuales aumentan el ritmo cardíaco y respiratorio, y se pierde el control.

Las causas de la aerofobia son tan diversas como las de cualquier otro miedo. Siempre dependerá de la persona. “A veces hay un aprendizaje observacional o vicario, donde el individuo ve alguna noticia de un accidente aéreo y asocia este medio de transporte con algo peligroso. Ser víctima de algún siniestro o vivir un episodio traumático a bordo de una aeronave también influye”, sostiene Aldana.

La psicoterapia intenta cambiar los pensamientos del paciente para que logre relajarse cuando le toque volar. “En el caso de las fobias hay una distorsión de las verdaderas condiciones del entorno. Por eso se emplean técnicas derivadas del abordaje cognitivo conductual. También se hace una desensibilización sistemática para que el paciente pierda la aversión. Esto se logra por medio de ejercicios de visualización. Se hace una lista de los estímulos que menos ansiedad generan hasta las situaciones más tensas, como el despegue y el aterrizaje”, indica el psicólogo.

Los simuladores de realidad virtual también suelen ser muy útiles en el tratamiento.

Aldana advierte que estas terapias sueñen tener éxito hasta en 90% de los casos, siempre y cuando la persona coopere y sea constante. Pacientes con ansiedad generalizada, trastornos psicóticos o de personalidad podrían tener una mayor dificultad para enfrentar este temor. La recomendación de Aldana es que el afectado busque ayuda profesional antes de que se intensifiquen los síntomas.

El Nacional

 

 

Acerca del autor

Deja una respuesta

*

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies