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No puede haber diálogo en Venezuela sin el reconocimiento del otro

No puede haber diálogo en Venezuela sin el reconocimiento del otro

(Noé Pernía – Yo Soy Venezolano)

Monseñor Baltazar Porras ha hecho una serie de declaraciones en las que subraya la imposibilidad del diálogo en Venezuela si no hay un reconocimiento del otro.

“No puede haber diálogo ni reconciliación sin el  reconocimiento del otro, si yo no quiero que el otro exista, o si yo pienso que el otro si existe es para eliminarlo. Eso está generando una desigualdad en todos los órdenes que es la injusticia”, ha dicho Monseñor Baltazar Porras, dialogando con un grupo de españoles y venezolanos en la parroquia San Eduardo de Madrid este 26 de febrero de 2014.

“Venezuela es un país rico donde la gente hace cola para poder comprar papel higiénico”, porque parte del dinero que produce el petróleo se utiliza para financiar a otros países de la región,  “lo curioso es que pareciera, por lo que nos dicen los analistas, que ni siquiera a Estados Unidos ni a otros países les conviene que en estos momentos hubiera un cambio en Venezuela, puesto que se desestabilizarían aquellos gobiernos que están recibiendo ese dinero”.

Sobre la violencia de Estado, la represión y las torturas que le están dando la vuelta al mundo, Monseñor Porras ha explicado que “cuando lo que priva es la ideología se pierde el norte de la vida humana, la dignidad y el respeto del otro, esto lo hemos visto en la forma tan brutal de represión que no se justifica en absoluto”. También lo hemos entrevistado luego para Yo Soy Venezolano:

Noé: El Papa ha dicho que no es la guerra sino la paz la que soluciona las cosas, ha dicho que  no nos dejemos robar la esperanza, la alegría ni la fe, ¿cómo es posible mantener la fe y la esperanza ante esta situación de violencia?

Monseñor Porras: Precisamente en todas estas situaciones extremas donde lo primero que brotaría del corazón y de la mente de cualquiera es responder con la misma medida, pues no puede ser porque no podemos construir la paz con la violencia. Y no se trata de resignación ni se trata tampoco de escurrir el bulto, sino que se trata de esforzar ese entendimiento reconociendo que el otro existe, que el otro tiene tanto derecho como el que yo tengo, y que cualquier otra forma de actuar o de imponer sencillamente lo que produce es injusticia y una mayor desigualdad que es lo que lamentablemente estamos viviendo.

Noé: Sin embargo pasan lo días y vemos que esa respuesta está muy lejos, ¿no es generar falsas esperanzas que el gobierno de Venezuela reconozca a esa parte de la población que lo protesta?

Monseñor Porras: Por ello la protesta es legítima, uno puede estar de acuerdo o no con que se haga, uno puede estar de acuerdo o no con los planteamientos, pero lo que no puedes es negar el derecho a que se manifieste y a que se haga. Sólo en esa constancia y paciencia, como ya nos decían desde hace siglos los grandes místicos Santa Teresa y San Juan de la Cruz, es la que puede llevar adelante esa necesaria convivencia que es lo único que nos puede traer la paz social al país.

 Noé: Usted ha rechazado el hecho de que el gobierno de Nicolás Maduro esté  “promoviendo que haya fiestas como si a uno después de estar en el velorio del ser más querido le digan ‘bueno ahora vámonos a un baile’”. Viene un período de carnaval que el gobierno pretende extender por varios días, ¿no arremete esto más bien contra la intención de convivencia?

Monseñor Porras: Indudablemente que sí, que hay una manipulación y un querer pues que la gente se olvide de todo y que con el licor y las fiestas dejen pasar todo esto por debajo de la mesa, sin embargo, todos sabemos que cuando hay esa tristeza en el corazón no se está para fiestas y no se está para carnavales, y que lo mejor es poder reconstruir la sonrisa, la serenidad y la tranquilidad en el corazón de todos mediante el entendimiento mutuo.

Noé: Capriles Radonski ha propuesto a la Iglesia como mediadora entre el gobierno y la oposición, ¿qué papel cumplirían ustedes allí?

Monseñor Porras: El que siempre hemos cumplido, nosotros no nos ofrecemos como mediadores sino que sencillamente estamos a la disposición para que las partes, cualesquiera que sean, se sienten y sean capaces de entablar un diálogo que no solamente sea mediático ni ocasional, sino que logre crear consensos. Sólo lo que se logra  a través de consensos en una sociedad, al igual que en una familia, es lo que produce bases fuertes para poder caminar hacia la reconstrucción de la convivencia social destruida por esa prédica permanente de odio, de desprecio del otro, de la eliminación de quien no piense como yo, cosa que en estos últimos quince años lo que nos ha generado es un retroceso en muchos aspectos de la vida social.

Noé: ¿Qué va a hacer la Iglesia en torno a los casos de torturas y de los quince muertos que ha producido esta violencia?

Monseñor Porras: Bueno, no solamente estamos avocados a estos casos, nosotros tenemos tiempo, y mi persona en estos momentos como presidente de la Comisión de Pastoral Social, Cáritas, y de Justicia y Paz hemos estado insistentemente junto con monseñor Lückert que es el otro obispo con quien estamos luchando en este campo de los Derechos Humanos junto con tantas ONG’s y otras instituciones que lo sienten en carne propia. Esas personas que han sido detenidas por razones políticas están siendo vejadas en una serie de aspectos, no es causalidad que la mayor parte de ellos estén enfermos de diversas dolencias y de estrés que son las formas sofisticadas que hay hoy en día para torturar y para acabar con la vida.

Noé: ¿Han recibido amenazas los sacerdotes que se dedican a la labor comunicacional en Venezuela?     

Monseñor Porras: No solamente es la Iglesia sino toda la población venezolana la que está amenazada de parálisis porque si simplemente se opina, si simplemente se disiente o si simplemente se quiere manifestar una necesidad, pues todo eso es considerado como un golpe de Estado o como una conspiración, y aquí los únicos que están conspirando en contra del pueblo venezolano pues son, lamentablemente, quienes tienen también la mayor responsabilidad en generar el mayor bienestar posible.

Noé: Usted ha comentado que el gobierno ha cruzado la línea roja del respeto a la vida, ¿no marca esto un nuevo momento mucho más grave de lo que se espera uno en el futuro por parte de la gobernabilidad y del pacto social en Venezuela?

Monseñor Porras: Sí, ciertamente que cuando de una forma tan flagrante se pisotea el derecho a la vida, cuando hay impunidad y cuando hay grupos que actúan libremente sin recibir ningún tipo de sanción, y en cambio se busca y se persigue como responsables a personas o instituciones que no son las afectas al gobierno esto lo que crea es un clima de mayor injusticia y no es el que puede generarnos paz.

El presidente de Cáritas Venezuela y de la Comisión Episcopal de Pastoral Social de la Conferencia Episcopal Venezolana, ha dicho también que “la violencia está presente cada día en los discursos, en las actitudes, en las maneras pues de moverse frente a las cosas, esto hace más complejo el fenómeno y está generando ese enfrentamiento en el corazón”.

Acerca del autor
Noé Pernía es periodista e investigador con amplia experiencia en medios de comunicación. Orientado hacia los proyectos audiovisuales y digitales, la difusión cultural y la docencia. Actualmente se desempeña como productor y corresponsal para Iberoamérica en España, Italia y El Vaticano.

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