info@yosoyvenezolano.com

Isabela Méndez, la actriz venezolana que brilla en Barcelona

 

Isabela_Mendez

La venezolana Isabela Méndez encontró en las tablas el mejor canal para expresarse. Su pasión por la actuación le llevó a que, con 16 años, se convirtiera en la cofundadora del grupo de Teatro de su colegio. Lejos de ser un simple hobby infantil, Méndez comenzó sus estudios artísticos en El Taller del Actor, escuela en la que permaneció tres años y cursó los estudios de interpretación según el método de Stanislavski (aprendizaje basado en la técnica del reconocido actor ruso Konstantín Stanislavsk).

Méndez, oriunda de Caracas, combinó la formación académica con la artística y, entre 1991 y 1996, cursó la carrera de Artes en la Universidad Central de Venezuela (UCV), donde se especializó en Artes Escénicas. Durante sus años universitarios, la actriz fue seleccionada como protagonista de la obra Amor que mata, que fue producida por la Compañía Nacional de Teatro y que fue estrenada, nada más y nada menos, que en el Teatro Nacional de Caracas. El éxito de su interpretación se tradujo en dos galardones: el Premio Nacional de la Casa del Artista, como actriz revelación de 1993 y el Premio Marco Antonio Ettedgui.

Dos años después, y aún como estudiante de la UCV, Méndez da el salto a la televisión, donde interpretó el rol principal de la telenovela Entrega total, difundida a través de RCTV. Una puerta de entrada que le impulsó su trayectoria por la televisión y el cine.

En 2001, Méndez emprende el sueño de viajar a nuevos horizontes. El primer paso, ir a New York. En la ciudad americana, la venezolana estudió en el Lee Strasberg Theatre Institute, donde se inició con la actuación en inglés. Enamorada de la Gran Manzana, la actriz ahonda en otra de sus pasiones: la música. Lo que le lleva a interpretar, como solista, boleros, guajiras, son cubano y bossa nova. Tras tres años en New York, da un nuevo salto internacional hacia Barcelona, donde actualmente está demostrando todo el potencial venezolano en las áreas del teatro, narración oral, escritura narrativa y hasta en la poesía.

Versátil y hermosa, Méndez ha conquistado el corazón del público catalán con su voz, palabras y expresiones. Las mismas que, a partir de julio, podrán disfrutar en su nueva obra: La última pirueta.

Nacida en Caracas, pero exitosa internacionalmente, ¿qué ha significado el Teatro en tu vida?

El teatro ha sido un latido permanente, un modo de respirar, la manera de canalizar mi necesidad expresiva, mi urgencia de comunicar. En él aprendí que debe existir equilibrio entre pasión, intuición, organicidad, disciplina, rigor, puntualidad, compromiso. Todo lo aprendido en las tablas me ha servido para desarrollar otros lenguajes.

¿Qué has encontrado en Barcelona que no tenías en Caracas o en New York?

Barcelona tiene una escala más humana y para mí que no conduzco, poder caminar tranquila no tiene precio. Su arquitectura es hermosa, es una ciudad de cuento. Aquí estaba mi hermana y eso en su momento fue un factor que tuvo peso. Luego me enamoré de un catalán con el que me casé.

Es mucho lo que tengo que agradecerle a esta ciudad y a su gente, sin embargo debo decir que el tema lingüístico es delicado. Los catalanes aman su lengua y reivindican su uso, con toda la razón. Durante mucho tiempo se les impidió hablarla abiertamente y ahora defienden su idioma en todos los ámbitos. En Cataluña hay bilingüismo, pero para integrarse y que se abran opciones laborales, especialmente si uno trabaja en escena con la palabra, es imprescindible aprender catalán.

¿Cuál ha sido el punto más importante de tu carrera?

El día en que con 15 años le dije a mi padre que quería estudiar actuación, que tenía claro que el teatro era mi vida. Mi padre entró en un silencio que duró meses, le daba miedo que me zambullera en el mundo artístico. Se lo dije con tal certeza, que no hubo argumentos para disuadirme de lo contrario. Tomar la decisión, plantarme en ella, fue vital.
De mi madre, que es pintora, tenía todo el apoyo. Han pasado 25 años desde mi primer contrato como actriz. Cada episodio ha sido importante, los de éxito y reconocimiento, los de sombras y dudas, esto es una carrera de fondo, hay que seguir latiendo.

Mi padre me confesó con el pasar de los años, que siempre supo que yo sería actriz.

Además de la interpretación, has destacado en la narrativa, poesía y música, ¿cuál es la clave para destacar en tantas áreas artísticas?

Soy apasionadamente perseverante, supongo que esa debe ser una de las claves. Creo porque necesito comunicar, si no lo hago, me ahogo. Todo lo relacionado con la palabra, el gesto y el silencio me ha cautivado desde la niñez.
A estas alturas de mi vida tengo la certeza de que las expresiones artísticas se dan la mano, por eso es fácil que un poema se convierta en canción, que la canción narre un cuento, que el cuento reclame sus personajes y que de todo ello surja un dibujo.

Para mí el hecho de haber salido de mi zona de comodidad, de arriesgarme a vivir en otros lugares, de sentir el dolor del desarraigo, de reinventarme, de dudar, ha significado que se despierten zonas de mí que estaban durmiendo profundamente y eso me ha dado nuevas herramientas como creadora.

¿Cuál es tu inspiración para dar lo mejor de ti en las tablas y en cada palabra que escribes?

Como escritora me inspira: el desarraigo, el amor, la muerte, el erotismo, la piel, la locura, la naturaleza, el roce, las escenas del metro, la palabra, el silencio, el tiempo, el vacío, la soledad, la luna, la incertidumbre, el miedo, la familia, lo secreto, lo prohibido, la ceguera.

Cuando subo al escenario me inspira la gente, la posibilidad de que por ese momento respiremos el mismo aire y creemos un imaginario común. Siempre salgo a escena con una emoción enorme, es un salto al vacío, no hay garantías de nada, es un acto de fe.

¿Qué significó para ti el disco Cuentos al vuelo?

Una ventana que se abrió, eso fue y es. Llevar mis cuentos y cantos a disco era un viejo anhelo. Significó hacer un libro aéreo, capaz de volar hacia los oídos de las personas, lo que incluye al colectivo de ciegos y gente con baja visión.
Fue lindo ver cómo Gaddafi componía música a mis textos y cantos, de ese modo se fueron entretejiendo nuestros trabajos hasta formar una sola trama.

El asunto editorial es complejo, así que tras guardar muchos de esos textos para ser publicados en papel, cuando Gaddafi me ofreció la oportunidad de llevarlos a audio, pensé, ¡claro, publicaremos para leer por el oído!

Tus poemas han sido publicados en España e incluso en Venezuela por el diario El Nacional, ¿qué mensaje transmiten tus versos?, ¿a quienes están dirigidos?

Prefiero que sean los lectores los que digan qué mensajes transmiten mis versos. En todo caso puedo decir que en twitter, donde escribo algunos de mis versos acompañados de mis dibujos, la respuesta de la gente ha sido entrañable.

Me gusta esa red porque allí tienen cabida la narrativa y la poesía hiperbreves.

Tu proyecto más actual es La última pirueta, una crítica a la desaparición del arte por la falta de financiación, ¿consideras que en España se están cerrando canales artísticos por los efectos de la crisis?

Sí, lamentablemente se cierran canales, pero se abren otros. Las adversidades también son puntos de partida e incluso a veces se constituyen en inspiración.

Quienes formamos parte del arte por necesidad creativa, no dejamos de crear porque no haya dinero, seguimos creando o desfallecemos, aunque sea arduo el camino. Supongo que el desafío es encontrar nuevas maneras de que el ejercicio creativo sea también productivo en el aspecto económico, ya que tenemos que vivir, estamos insertos en un sistema que nos exige pagar y para ello necesitamos que se nos retribuya por lo que hacemos.

¡En eso estamos!

Creo sin embargo que la política tendría que abogar por la cultura, y no arremeter contra ella, como últimamente ha pasado. Porque si no hay teatros, libros, cuentos, poemas, obras pictóricas, danza, cine, sino datos bursátiles, noticias sobre la prima de riesgo, información sobre ordenadores, móviles, nintendo, y máquinas de toda índole, que ahora parece ser lo más importante, ¿quién alimentará la dimensión de los sueños, de la belleza, de las sombras que se vuelven bosque, del dolor que se vuelve canto, quien enseñará a convertir el barro en cuenco, a pintar un sentimiento, quienes narrarán sobre nuestros monstruos para poder hacer catarsis de modo saludable?

Hay que seguir convocando a la gente para que se reúna en torno al arte, para que el arte les toque, les cuestione, les ofrezca salidas, eso no se hace con GPS.

¿Qué experiencia vivirán quienes acudan a La última pirueta?

No lo sé, pero sé que es una dramaturgia potente, llena de ironía, poesía y humor.

¿Qué espacios de arte abrirías o reorganizarías en Venezuela?

Según tengo noticias necesitarían atención: El Ateneo de Caracas, El Museo de Arte Contemporáneo, El Teatro Teresa Carreño, y supongo que la lista se extiende.

Pese a que es un tema riesgoso, no puedo dejar de decir que considero que los espacios artísticos tendrían que recibir apoyo de sus países, independientemente de las tendencias políticas de quienes ostentan el poder y de quienes se dedican a fomentar la cultura. Siento que el ejercicio creativo no debe estar condicionado por las pautas ideológicas de un gobierno.

¿Está previsto que en Venezuela te vuelvan a ver actuar, cantar o recitar?

Me encantaría volver a hacer teatro en mi país y compartir con los venezolanos mis espectáculos de cuentos y cantos, pero hasta el momento no he concretado nada.

¿Qué metas tienes para el cierre de 2013?

Haber encontrado casa editorial para mis poemas, materializar un proyecto que tengo junto a Cayetana Sanz, en el que se entretejen cuentos, imágenes y audios y que parte de mis twitts ilustrados, algunos de los cuales ya han sido publicados por Bubok en el libro digital “Aperitivos de tinta”, seguir nutriendo mi blog, y tener a punto un par de espectáculos de cuentos y cantos para adultos, mitad en castellano, mitad en catalán.

Un mensaje para los jóvenes actores y actrices que quieren comenzar su carrera artística en Venezuela

Que pongan tesón en estudiar, el conocimiento académico y el práctico son fundamentales. El talento es importante pero hay que pulirlo, hay que defender el trabajo con seriedad. No siempre se cuenta con el ángel, para esos días hay que recurrir al oficio. Que busquen tener tantas herramientas creativas como les sea posible y que sean capaces de plantear, defender y producir sus propios proyectos, o se corre el riesgo de estar siempre a merced de que alguien te llame.
Que no desmayen, las dificultades del camino son oportunidades para que el artista ahonde en sus preguntas.
Que respeten la diversidad, y que arriesguen en su disciplina, solo así se siente el vértigo y se agradece el aterrizaje.

Escrito por @JosePuglisi / Foto:Isabela Méndez

 

 

Acerca del autor
José A. Puglisi es periodista especializado en economía y periodismo de investigación. Con experiencia internacional, ha trabajado en medios especializados como Revista Dinero, diario Expansión y diario El Emprendedor, así como en otros medios de comunicación como Informe21, El Diario de Caracas y Revista Achtung!. Actualmente, se desempeña como corresponsal en Madrid de Informe21 y El Diario De Caracas, además de colaborar con otras publicaciones como Yo Soy Venezolano,

Entradas relacionadas

Deja una respuesta

*

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies