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Gabriela Vergara, reinventada

gabriela-vergaraSe graduó de abogada, fue Miss, animadora y se la ha comido como actriz: monja sexy, mala malísima y, por increíble que parezca, hasta chica fea. Parece que no hay papel que le quede grande ni aquí, ni afuera, pero en este momento, el rol que más disfruta es el de madre de sus gemelas.

Es difícil seguirle la pista a Gabriela Vergara. Cuando no está viajando de país en país para participar en proyectos de su interés, se encuentra atendiendo a Alessandra y Emiliana, sus dos niñas, quienes están a punto de cumplir su primer año de vida y son responsables de que su madre se esté replanteando el resto de la suya.

Por Carlos “Caque” Armas / @caquetorta

-Lo último que supe de ti, por la prensa, es que te encontrabas en Viña del Mar como jurado del Festival cuando ocurrió el terremoto. ¿Qué pasó por tu cabeza en ese momento?

-En ese momento no piensas nada. Actúas. Ya había experimentado la sensación de indefensión propia de los eventos naturales. En México pueden sentirse constantemente, y de eso sólo te queda el instinto de preservación, es automático. Te cambia un poco el nivel de alerta, la consciencia de saberme viva y afortunada, la responsabilidad de sentirme con más cosas que hacer. Alguna misión más espera por mí, pues Dios aún tiene planes conmigo.

-¿Y qué planes armas para ti hoy?

-Ahora estoy trabajando como mamá y ama de casa 24 horas al día. Estoy en un período duro de revisión y crecimiento personal que nada tiene que ver con la tele. También hace falta un poco de tiempo para mí misma, para ver crecer a mis hijas y para tener una visión más completa de mí como persona, como mamá y como profesional.

-¿Te ha tocado separarte de ellas por trabajo? ¿Cómo lo llevas?

-Al principio me hacia la dura, pero si me las recordaban por un segundo, lloraba. Muchas mujeres me han dicho que también pasaron por lo mismo. Es un alivio saber que no estoy tan loca. Llamo cada vez que puedo y me las llevan a donde esté grabando, aunque sea un ratito. Todo el equipo de producción las ha cargado, dormido, jugado con ellas. Ha sido una experiencia dura, pero bonita.

-La experiencia maternal te dio fuerte…

-Es un despertar a otro mundo. Uno desconocido para todo el que no tiene bebes. No puedes ni imaginar cuán bello y duro es a la vez: cuánto te preocupas, cuánto debes aprender y, justo cuando aprendes esa etapa, ellos saltan a otra nueva. El sentir que eres lo máximo para ellas te hace comprometerte contigo misma para ser mejor, pero también es una responsabilidad que pudiera ser, para muchos, abrumadora. Es el amor más puro y desinteresado que existe.

-¿Estás durmiendo completo?

-(Risas) Me leíste el pensamiento. No. Amén de las miles de cosas que rondan mi cabeza, ellas demandan un poco de mí en las noches. Son muy inquietas y, a veces, hablan dormidas o se quejan y eso es suficiente para que me despierte. Últimamente, han estado muy pegadas a mí y sólo quieren dormir en la cama y no en sus cunas. Alguien por allí me dijo que, luego de tener hijos, nunca vuelves a comer ni dormir completo y es cierto, pero también es verdad que me río más ahora que ellas están aquí.

-¿Qué ha sido lo más difícil?

-Admitir que no puedo sola con ellas. Buscar ayuda, bajar el nivel de exigencia conmigo misma y tratar de delegar. No es fácil dejar a tus hijos para ir a trabajar en manos de alguien que difícilmente conoces. Lo mejor ha sido amanecer con sus sonrisas y su alegría. Verlas crecer y lograr cosas cada día.

-¿Te gustaría que tus hijas siguieran tu camino por el mundo artístico?

-Quiero que estén preparadas para el mundo que las espera. Lo que sea que las haga felices, pero que estén preparadas. “El mundo artístico” es muy amplio. Entiendo por ello cualquier manifestación del ser que se hace de forma armoniosa y pacífica, y que busca plasmar algún sentimiento.

-¿Qué les aconsejarías en caso de que ellas quisieran hacerlo?

-Mantener sus lazos fuera del mundo de la fantasía. La fama y lo que ella trae es efímero y vacío. Son muchos los malos consejeros que se pegan a esta carrera. Les diría que mantengan su esencia y principios, hablar con todos y escuchar más… También les recomendaría leer, estar en constante reto y ejercitar la mente, además de estudiar otra cosa, porque la cultura general siempre te abre campos y experiencias diferentes que te hacen mejor persona y un artista más completo.

-¿Vas a criar a tus hijas en el exterior o tienes pensado volver a Venezuela?

-Hoy en día, más que nunca, entiendo que los hijos se crían donde hay posibilidades para sus padres de generar lo que necesitan. Son decisiones que van más allá del simple antojo. Es un requerimiento no negociable. Ellas estarán conmigo donde sea que yo esté. En este momento, Venezuela no tiene ofertas para mí y yo tengo grandes lazos y compromisos con México, Colombia, Argentina y EE UU. Entre ellos me muevo, allí estarán ellas.

gabriela_vergara-Si tuvieras que explicarle el país desde la distancia a tus hijas, ¿qué les dirías de Venezuela?

-Es una buena pregunta. No me la había hecho. Los países, como la gente, son entes vivos que están en continuo crecimiento y cambio. Estoy muy segura de que la Venezuela que yo conocí no es la misma de hoy. Creo que les hablaría de lo que más amo y que aún no hemos podido dañar en su totalidad. Les contaría del Ávila, de las playas, de los paisajes incomparables, las islas mágicas, de Canaima, los tepuyes, de la música de Lara, de Los Morros de San Juan, de las Gaitas, la Chinita, de los Médanos de Coro… Les hablaría de los ancestros, de sus raíces, de la extensa familia que tienen allá. De la comida y de la coquetería femenina propia de las venezolanas. Estoy segura de que ellas también lo serán, lo llevan en la sangre.

Toda una “mami”

Los trasnochos, la corredera, los teteros, el estrés y el ritmo de trabajo de una madre no son excusa para descuidar su apariencia, más si gran parte de su carrera depende de ello. Gabriela lo sabe y por eso no dudó en compartir varias de las experiencias y consejos que han mantenido su belleza tan impactante como antes de su nueva etapa.

-¿Qué te dicen del look con cabello corto que luces en la telenovela Angélica?

-A algunos les gusta y creen que es mi verdadero cabello (risas). A otros les parece práctico e interesante, que se presta al personaje, pero no quieren que Gabriela se corte el cabello así. Siempre habrá mil y una opiniones sobre el caso. Lo cierto es que, en 90%, el feedback de la gente es muy bueno y me piden que les diga cómo se llama ese corte, quién y dónde me lo hizo o si les puedo indicar cómo se hizo para que les expliquen a sus estilistas (risas). Ha sido divertido el asunto de la peluca, y lo mejor de todo es que no me daña mi cabello.

-Y ahora que sabes cómo luces, ¿Cómo te gusta más llevar el cabello, largo o corto?

-Me gusta cambiar. El cabello largo te permite muchas cosas, el corto no tanto, pero es sumamente práctico. He disfrutado ambos al máximo. Es extraño, pues mi cabello real es muy finito, es delgado como el de los bebés. Si tienes más cantidad o más grosor de cabello, el corto sería genial, pues sería más fácil de arreglar y lucir en perfectas condiciones. El largo te da la opción de utilizar extensiones y otras cosas para lograr casi cualquier look y mi profesión es eso, cambios. Tenemos que disfrazarnos de otro ser humano y, en ese sentido, el cabello largo te da herramientas muy fáciles de usar.

-¿Algún consejo para quienes quieran llevarlo corto?

-Mantenerlo limpio y brillante, dependiendo del tipo de cabello que tengas. Conservar la forma es lo que hace que se vea siempre pulidito. El cabello es el marco de la cara: mientras más corto lo tengas, más cuidados a tu melena y a tu piel son necesarios para tener una imagen impactante.

-¿Cómo cuidas el tuyo, el de verdad?

-Visito frecuentemente a mi estilista. Tengo una mujer maravillosa en Caracas, Carola, del grupo de Ricardo Chang. Visitar Venezuela es, siempre, ver a Carola y que sus manos maravillosas y excelente energía le devuelvan a mi pelo la vitalidad perdida con tantos malos tratos, propios de nuestro oficio. En Miami, tengo a un argentino increíble, bella persona y excelente profesional. Después de fastidiarlo muchísimo y de dudar antes de ponerme en sus manos, supo ganarse mi respeto, mi cariño y mi admiración. Se llama Roberto y trabaja en el Salón. A ambos llegué por recomendación, nunca invento con gente extraña. Sólo ellos dos tocan mi cabello en el mundo. Creo mucho en la buena vibra de la gente y sus efectos, creo en la gente que se capacita y está a la vanguardia del mercado, porque ama lo que hace. Eso, para mí, es fundamental.

Aparte, trato de procesarlo lo menos posible cuando no es necesario. Durante el trabajo, según tenga color o no, rizos o no, extensiones o no, trato de nutrirlo con ampollas y cremas. Minimicé el uso del acondicionador porque, definitivamente, tiene fórmulas muy pesadas para mi fino cabello. De vez en cuando, le doy el jugo de un limón para el brillo y un descanso entre días si no necesito estar fuera de casa. Si nado en piscinas, el cuidado es mayor, debido a los efectos del cloro a largo plazo.

-Estás muy delgada. Luego de una barriga con morochas, muchas madres se estarán preguntando: ¿Cómo lo lograste?

-No he hecho dietas ni ejercicio. Apenas comienzo con algo de actividad física, las niñas consumen mucho de mi tiempo. Debo decir que amamantar es lo primero que te hace bajar de peso; luego, el trabajo y sus largos horarios hacen muy difícil la ingesta de calorías vacías porque necesitas proteína para resistir el día. Se debe tomar agua y comer sano, creo que no hay magia con eso. Perseguir a las niñas también es un ejercicio constante (risas).

-¿Fue difícil o tu metabolismo es milagroso?

-No, hay cosas que sí representan un reto ahora. Creo que tengo un buen metabolismo, pero tampoco tengo 15 años. Bajar de peso no es lo difícil. Tonificar y eliminar la flacidez propia de tantos meses de inactividad es lo más complicado. La piel se estiró muchísimo y más con gemelas, así que la meta es volver a pegar la piel a los músculos, eliminar la retención de líquido y estar en línea.

-¿Cuál es tu peso ideal?

-Creo que, para mi altura y mi edad, unos 56 kilos es perfecto. Es un buen estado para mí sin dejar las curvas y el sabor latino (risas). Si no, me deja el novio (risas).

-¿Cómo mantener la figura una vez que la consigues?

-No hay secretos, hay que comer cinco o seis veces al día: comer vegetales, tomar agua, bajar la sal y hacer ejercicios. No puedo hacer dietas, no nací para ello. Quienes me conocen saben que no hay nada más lejos de mí que hacer dieta. Las rompo el primer o segundo día. Creo que uno debe comer de todo, pero siendo selectiva. Si quieres puré de papas no comes arroz; si quieres postre, comes más sanito lo salado y luego un gran pastel de chocolate… sólo equilibra lo que ingieres.

-Y si te pasas y bajas más de lo que debías, ¿con qué te consentirías para recuperar kilos?

-Si bajo tanto, lo mejor es construir músculo. Es ejercicio, eso te permitirá comer todos los dulces que quieras y quemarlos rapidito (risas).

Fuente : Sala de Espera

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