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Blueyellow, el proyecto gastronómico venezolano más “verde” en Madrid

blueyellowLa venezolana Caroline Heredia Abernethy es una amante de la naturaleza. Desde sus años de estudiantes en la carrera de Arquitectura, siempre consideró que el verde aportaba un plus esencial para las ciudades. Años después, con su llegada a Madrid, fueron las plantas las que le mostraron el camino a seguir: fundar su propia marca de alimentos basados en plantas aromáticas: Blueyellow. Un proyecto que comenzó como una aventura, pero que ya está trasladando sus sabores a toda Madrid y Barcelona.

Los estudios sobre Agroecología de Caroline han permitido que las raíces de la empresa sean profundas y prometan un crecimiento constante. Sin embargo, no será uno estándar, ya que, así como con sus productos, la clave empresarial está en encontrar aquellos sabores y fórmulas únicas que parecían imposibles u olvidadas. Así es Blueyellow, un brote empresarial con sabia venezolana.

Una arquitecta en el mundo de la agricultura, ¿cómo sucedió esto?

¡Creo que desde lo vegetal! En mis trabajos como arquitecto, inclusive en los de la carrera, el verde me ha acompañado, en algunas ocasiones como paisaje, patio, territorio, ventana, parque o como jardín, pero siempre ha estado presente. La arquitectura, desde mi punto de vista, es un mero mecanismo, un espacio para decir y construir ideas, no un fin en sí mismo. Por ende, es el medio en el que he venido desarrollando mis planteamientos de agricultura urbana, las cubiertas vegetales en edificaciones, los servicios ecosistémicos, y ahora esta marca de alimentos basada en plantas aromáticas, llamada Blueyellow.

¿Qué te permitió dar ese salto?

No fue hasta que me vine a Madrid donde ese verde adquirió un carácter más productivo, de cultivo. En mi caso, la formación fue clave como proceso articulador entre mis experiencias, enfoques y esta nueva realidad. Cursé en primer lugar un máster sobre Gestión de la Edificación, donde continué estudiando en profundidad las condiciones, beneficios y servicios que las cubiertas vegetales brindan tanto a las edificaciones como a la ciudad.

Posteriormente, realicé un curso de Agroecología, que fue determinante. Con una visión sistémica más allá de la agricultura, capaz de conectar diferentes tipos de conocimientos con las personas, la sociedad y la naturaleza basado en sistemas agrícolas sostenibles. Una noción en sus bases muy relacionada a la arquitectura, así que de cierta manera no está muy lejana. Así, con esa mirada, es desde donde me sigo atreviendo a asomarme en un campo tan complejo, como la agroecología, pero lo que estoy viendo, ¡me encanta!

Su abuelo tenía un huerto en San Francisco, ¿es una especie de tributo familiar?

Sin lugar a duda. Blueyellow, sin proponérselo, representa no sólo un homenaje familiar sino también al mestizaje cultural.

De mis abuelos maternos (San Francisco), aprendí a valorar el producto, no sólo por el huerto familiar que tenían, donde cultivaban vegetales y una gran variedades de aromáticas, que ―ahora que recuerdo, no siempre se les daban tan bien, especialmente el eneldo―, sino también porque mi abuela era una cocinera excepcional, pero además una apasionada del buen producto, fresco, orgánico y local, valores esenciales en mi proyecto.

Pero también mis abuelos paternos (Caracas, Venezuela) hicieron su parte, mostrándome un carácter más global del alimento, ellos eran verdaderos foodies, si cabe el término, para ese entonces. De ellos aprendí que el comer también es un acto social, que se debe estar abierto a diferentes tipos de comida y probar de todo siempre.

Así que, además de arquitecto y urbanita, soy una enamorada del buen comer.

blueyellow¿Cuál es el placer oculto que has descubierto en el mundo de las plantas aromáticas?

Yo diría que la inmensa variedad de sabores, olores y colores que tienen, y que, a pesar de ello, ¡permanecen invisibles para muchos de nosotros! Desde consumidores, agricultores hasta cocineros. Existe un profundo desconocimiento de estas plantas, de sus sabores, su versatilidad, sus usos culinarios, propiedades medicinales, sus valores nutricionales y por supuesto su enorme diversidad. Son unas plantas muy potentes. Cuando sabes que existen más de 100 variedades de albahacas, de las cuales 30, aproximadamente son de uso culinario, y que en el mejor de los casos has probado cuatro o seis sabes que nos estamos perdiendo de mucho.

Actualmente, el 95% de la población a nivel mundial consume tan sólo el 30% de las especies vegetales, de las cuales el 60% de ese consumo está basado en sólo cuatro cultivos. Es decir, no conocemos casi nada de lo que tenemos disponible y comemos siempre lo mismo. Por ello, es una tarea pendiente, dar a conocer la gran variedad de estas plantas, probarlas, emplearlas y cocinar con ellas, que no es otra cosa que proteger nuestra biodiversidad.

¿Cómo decides convertir esa pasión por las plantas en una idea de negocio?

Siempre he sido muy fan de las plantas aromáticas, sobre todo por su gran aporte en la cocina. Yo crecí yendo a los pequeños mercados de productores con mi abuela en San Francisco. Esa ciudad en particular tiene por un lado una cultura asiática y latina muy predominante, además de mucho tiempo desarrollando una agricultura orgánica, y de muy alta calidad, donde consigues todo tipo de plantas aromáticas. Por otro lado, Caracas es una ciudad muy cosmopolita donde hasta hace relativamente poco, se podía conseguir todo tipo de productos.

Fue estando acá, en Madrid, que sentí esa sensación de pérdida. Estar en la ciudad más grande de uno de los países más importantes de los últimos tiempos, culinariamente hablando, y no poder conseguir buenas y variadas aromáticas, parecía una paradoja, pero era real. Y fue entonces que surgió la necesidad, que luego, estudiando un poco más el lugar, sus costumbres, y potencialidades, se convirtió en oportunidad. Y en ese proceso estamos, en ese paso de la oportunidad a un negocio.

Tus productos cuentan con el aval de reconocidos chef y restaurantes, ¿cuál consideras que ha sido la clave del éxito?

Tenemos la suerte de que nuestras aromáticas Blueyellow sean apreciadas por variadas, selectas y hasta algunas muy conocidas cocinas, chefs, restaurantes, caterings, foodtrucks, food designers, food blogger, clientes particulares y hasta sommelier de té. Eso nos complace, motiva y compromete tremendamente, pero tenemos que decir que aun estamos en una fase muy inicial para siquiera mencionar la palabra éxito.

Para nosotros, éxito sería lograr generar un modelo de agricultura urbana que esté conectada con la ciudad, como lugar, con sus historias, sus gentes, que sea sostenible, responsable y económicamente viable, que compense su pequeña escala a través de un uso adecuado de los recursos. Nos falta mucho, para llegar a eso. Pero estamos trabajando en ello.

En 2015 tenían previsto comenzar con la primera línea de productos, ¿cómo avanza este proyecto?

Bien. Nuestros productos son de edición limitada y de temporada. Para esta Primavera–Verano 2015, realizamos una cata con varios productos, de diferentes especies de plantas de las cuales obtuvimos muy buenos resultados. A partir de allí, decidimos sacar cuatro productos: sal de orégano picante, azúcar de hisopo de anís, almendras aromatizadas y un sirope de tres tipos de mentas.

Justo ahora estamos trabajando junto con nuestros socios de Beta Studio en el registro fotográfico de estos productos y diseñado otro que estamos por lanzar en colaboración con una plataforma online para septiembre. Es un producto muy especial, serán sólo 15 ejemplares. Estamos muy emocionados, pero ¡será una sorpresa!

granja blueyellow¿En qué parte de Madrid realizan sus productos? y ¿cómo han logrado entrar en el mundo culinario de la ciudad?

Tenemos el cultivo en Soto del Grillo, un área dedicada al cultivo ecológico dentro del municipio Rivas Vaciamadrid, una zona peri-urbana al Sureste, a unos 18 minutos del centro de la ciudad.

Para llevar adelante este proyecto hemos tenido que entrar en dos mundos completamente diferentes, el agrícola y el culinario. En ninguno de los dos casos ha sido fácil. Por un lado el acceso a tierras, el manejo agroecológico son temas complejos pero hemos tenido la suerte de cruzarnos con personas, grupos e instituciones con quienes además de compartir la visión y comprender el valor de nuestra materia prima nos han brindado su apoyo que ha sido fundamental para desarrollar estas primeras etapas.

En cuanto a al mundo culinario, a los chefs no es fácil contactarles, son personas muy ocupadas y con una carga excesiva de trabajo, pero es cuestión de tener un producto de alta calidad e ir e insistir, insistir mucho porque al fin y al cabo nuestros productos son elementos de trabajo para ellos, y esto que hacemos no lo encuentran en otro lugar.

¿En qué otras ciudades están presentes actualmente?

Nuestra línea de producción es muy pequeña. Actualmente, sólo en Madrid y Barcelona, con ideas de expansión, pero poco a poco.

¿Qué aprendizajes te has traído de Venezuela y te han servido para emprender este proyecto?

Muchos, algunos positivos otros no tanto, pero siento que nunca son suficientes, yo estoy constantemente aprendiendo. Entre los positivos, la perseverancia, el deseo de superación, tener visión táctica y estratégica, el valor de la geografía. Entre los no tan positivos, el exceso de desconfianza e individualismo.

Pero como comenté, sigo aprendiendo y creo que seré una alumna por siempre.

¿A quién recomendarías probar tus productos?

A todas aquellas personas sensibles que están dispuestos a probar cosas diferentes e incorporar nuevas experiencias en su día a día, a quienes aprecien las cosas bien hechas y disfruten de los pequeños placeres de la vida, a aquellos que disfrutan de la ciudad y la cocina.

Próximas metas a cumplir

Finalizar el producto que actualmente estamos elaborando para que quede impecable e ir trabajando en la elaboración de los productos para este Otoño-Invierno. Entre todas esas metas, planificar, mantener, sembrar, cosechar y podar los cultivos.

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Acerca del autor
José A. Puglisi es periodista especializado en economía y periodismo de investigación. Con experiencia internacional, ha trabajado en medios especializados como Revista Dinero, diario Expansión y diario El Emprendedor, así como en otros medios de comunicación como Informe21, El Diario de Caracas y Revista Achtung!. Actualmente, se desempeña como corresponsal en Madrid de Informe21 y El Diario De Caracas, además de colaborar con otras publicaciones como Yo Soy Venezolano,
  1. caroline Reply

    Hola José aww! gracias por el apoyo en difundir nuestro proyecto!!!!!! un abrazo.-

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