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David Concepción

200px-David_Concepcion_8David Ismael Concepción Benítez es un beisbolista venezolano nacido el 17 de junio de 1948 en Ocumare de la Costa, estado Aragua.

Entre 1970 y 1988, se destacó como campo corto del equipo Rojos de Cincinnati de las grandes ligas del béisbol de Estados Unidos, país donde ganó cinco Rawlings Gold Glove Awards o guantes de oro, trofeo que se confiere cada año a los mejores jugadores defensivos de cada posición y liga en la correspondiente temporada y dos Silver Slugger awards, premios a la excelencia en el bateo.

En 19 años de carrera en Las Grandes Ligas, Concepción participó en nueve Juegos de las Estrellas, cuatro Series Mundiales, impulsó 950 carreras y según los editores de The Baseball Page, fue el mejor campo corto de los años 1970. En Venezuela jugó con el equipo Tigres de Aragua, donde se le conocía por el apodo de “El Rey David”.

200px-David_Concepcion_6David Concepción estudió en el Liceo “Agustín Codazzi” de Maracay. Durante esos años consideraba al baloncesto como su deporte favorito y nunca consideró una carrera como beisbolista. A pesar de esto, como la mayoría de los jugadores de béisbol de Venezuela, se inició en el deporte en equipos infantiles de donde fue promovido hasta alcanzar la categoría “doble A” en 1967. Ese año, el cubano Wilfredo Calviño, scout de los Rojos de Cincinnati, notó su potencial durante el campeonato nacional de Venezuela y poco después lo contrató con el que sería el único equipo de su carrera en Las Grandes Ligas. El larguirucho y flacuchento Concepción pasaría los siguientes dos años en las ligas menores de EE.UU., donde los Rojos se enfocaron en pulir su habilidad con el brazo ya que le veían futuro como pitcher.

En este tiempo Concepción jugó para Tampa en 1968, Asheville AA en 1969 y ese mismo año pasó a AAA en Indianapolis, de donde salió con promedio de bateo de 341 en 1970, cuando los Rojos lo promovieron a las Grandes Ligas. En ellas debutó como campo corto el 6 de abril de 1970 en un juego contra los Expos de Montreal en el ya demolido Crosley Field de Cincinnati. En ese juego los Rojos ganaron 5-1 y Concepción se ponchó 2 veces.

Por los siguientes tres años, Concepción compartió el campo corto con Woody Woodward y Darrel Chaney y tuvo poca figuración en el bateo, pero se destacó como líder en una de las mejores alineaciones en la historia del béisbol. En 1973 fue nombrado como abridor y capitán del equipo, pero se rompió un tobillo y perdió la mitad de la temporada. A pesar de sus logros, la lesión exacerbó críticas sobre su físico, ya que algunos comentaristas lo consideraban demasiado frágil para jugar a la pelota, pero en la temporada de 1974 demostró lo contrario con 41 bases robadas en 47 intentos, 167 hits y 82 carreras impulsadas en 160 juegos, y ganando el Guante de Oro por su labor defensiva.

200px-David_Concepcion_5Durante el resto de los años 1970, Concepción guió a la llamada “Gran Maquinaria Roja” de Cincinnati, compartiendo el terreno con leyendas del deporte como Johnny Bench (receptor), Joe Morgan (2B), George Foster (JI), César Gerónimo (JC), Pete Rose (3B), Tony Pérez (1B) y Ken Griffey, Sr. (JD), con quienes alcanzó la post-temporada en 9 ocasiones, ganó tres veces la Liga Americana y dos veces la Serie Mundial. En 1977 ganó el Premio Roberto Clemente como mejor jugador hispano de las Grandes Ligas y en 1978 vivió su mejor año a la ofensiva con 170 hits y .301 de promedio, convirtiéndose en el primer campo corto de los Rojos en batear más de .300 desde Joe Tinker en 1913. En el Campeonato de la Liga Nacional de 1975, Concepción lideró a su equipo con .455 de promedio de bateo y en la Serie Mundial de 1976, que los Rojos ganaron a los Yanquis de Nueva York, bateó .357.

Dejando de lado su bateo, el verdadero fuerte de Concepción estaba en el campo corto, posición en la que ganó el Guante de Oro cuatro veces seguidas entre 1974 y 1977, y otra vez en 1979, año que marcó el declive en su carrera. Por un lado, la “Gran Maquinaria Roja” se había desintegrado sin dejar herederos y los Rojos no figurarían de nuevo en una post-temporada hasta 1990. Por otro, en la temporada de 1980, Concepción sufrió una lesión en el codo que afectó su alcance. Irónicamente, esta lesión lo llevó a perfeccionar un tipo de lanzamiento en el que la pelota rebotaba antes de alcanzar la primera base, aprovechando las cualidades físicas del AstroTurf o grama artificial que cubría el Riverfront Stadium de Cincinnati. Aunque este tiro no fue su invención, Concepción fue el primero en usarlo constantemente y lo ayudó a ganar el titulo de jugador más valioso (MVP) de los Rojos en 1981.

El 13 de julio de 1982, durante el primer Juego de las Estrellas fuera de los Estados Unidos, Concepción la botó del estadio dos veces en el Stade Olympique de Montreal, contribuyendo al triunfo de la Liga Nacional 4 carreras por 0 y ganándole el título de jugador más valioso del juego. Ese juego de estrellas fue el noveno y último en el que participaría, habiendo sido seleccionado anteriormente en 1973 y entre 1975-1981. Importante mencionar que en el juego de 1973, Concepción fue seleccionado pero no participó por estar lesionado.

200px-David_Concepcion_4En 1982 Concepción fue operado del hombro, lo que causó una baja en su promedio entre 1983 y 1984, y fue reemplazado por Barry Larkin en 1986 tras varios años jugando en todas las posiciones del infield. Después de la temporada de 1988 los Rojos liberaron a Concepción, quien en la temporada de 1989 trató sin éxito de ganarse un puesto en Los Angelinos de California.

Concepción concluyó su carrera de Grandes Ligas con 8723 turnos al bate en 2488 juegos, cifras que solo están por debajo de Pete Rose en la historia de los Rojos en estas categorías. También quedó con 2326 hits, 950 carreras impulsadas, 321 bases robadas, 289 dobles y .267 de promedio de bateo.(6) De sus juegos, 2178 fueron como campo corto, quedando solo 44 juegos por debajo del récord de 2222 impuesto por Larry Bowa en la Liga Nacional.

Como homenaje a su carrera, el 3 julio de 2000, los Rojos elevaron a Concepción a su Salón de la Fama. El acto tuvo lugar en el estadio Cinergy Field de Cincinnati y coincidió con la celebración del veinticinco aniversario del triunfo en la Serie Mundial de 1975. Ese día estuvieron otros jugadores de la “Gran Maquinaria Roja” para homenajear a Concepción y Sparky Anderson, quien recibió el mismo honor. En su discurso, Anderson aprovechó la oportunidad para pedir la inclusión de Concepción en el Salón de la Fama del Béisbol.

Igualmente, el 17 de enero de 2006 Concepción fue elevado al Salón de la Fama del Caribe, junto al cubano Pedro Formental, el mexicano Celerino Sánchez y el norteamericano Jerry White. Este acto se llevó a cabo en el el Teatro de la Opera de Maracay el 2 de febrero de ese mismo año.

Número 13

170px-David_ConcepcionConcepción desafiando el destino.
El 25 de agosto de 2007, los Rojos de Cincinnati retiraron el número 13 de sus camisetas en honor a Concepción. Anteriormente esta distinción había sido concedida a 9 ex-jugadores, incluyendo sus compañeros, Johnny Bench, Joe Morgan y Tony Pérez, así como el de Sparky Robinson, manager de todos durante la época de la “Gran Maquinaria Roja”.

El retiro del número es significativo dentro de la carrera de Concepción, no solo por que así se reconoce su contribución al equipo, sino porque su elección forma parte de un episodio anecdótico en la historia del béisbol.

Tradicionalmente, el 13 es un número que los jugadores de béisbol evitan por considerarlo de mala suerte, y en el caso de Concepción esto no era diferente. En las ligas menores había querido usar el 11 en honor a Luis Aparicio, pero este ya estaba en uso, y lo mismo sucedió cuando lo promovieron a las Grandes Ligas y quiso usar el 17 de Chico Carrasquel. Inseguro sobre cual otro escoger, Concepción finalmente se decidió por el 13 porque nadie lo quería y porque su madre había nacido en 1913.

Al tomar la decisión le preguntó al manager Sparky Anderson su opinión. La respuesta fue categórica: “Me importa muy poco lo que hagas con eso. Lo que necesito de tí es que recojas todas las pelotas que te bateen por ahí, y que batees a todas las que te lancen por el home”.

En su honor, Omar Vizquel y Oswaldo Guillen eligieron el número 13 como su número de camiseta.

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