Menu
RSS
A+ A A-

Arroz con Mango

  • Escrito por Carlos La Cruz

El Mango:
recetamangoDesde abril y hasta septiembre las calles regalan el olor y el color de uno de los frutos de la naturaleza que más adeptos posee. Un manjar que vino de Asia y que América hizo suyo. El mango es la fruta de la temporada.

El consenso es absoluto. La tentación es, por estos días, irresistible. No existe alguien que no se rinda ante el inigualable sabor de un suculento mango, ni quien se atreva a renegar de su dulce sabor. Las calles, hoy adornadas con el amarillo de esta generosa fruta, son una permanente invitación al paladar. Le dicen el melocotón de los trópicos.

Este manjar, tan familiar para todos, tuvo que viajar mucho, sin embargo, para encontrar el lugar que lo recibiría y lo haría suyo. Países como México, Brasil, Venezuela y las Antillas, en general, lo producen y consumen durante los meses de temporada con golosa fascinación, olvidando o ignorando, probablemente, que la fruta no nació por estos predios.

Y es que es tan popular que su nombre también está presente en el refranero venezolano. Todos saben, por ejemplo, que cuando en el rito del cortejo uno de los dos involucrados demuestra ser presa fácil de los requerimientos del otro, se dice que "está como mango bajito". O también, cuando una situación se presenta confusa o muy enredada, se afirma que es "un arroz con mango".

Son múltiples sus variedades, pues se conocen más de mil. El científico y explorador Henry Pittier menciona en sus escritos especies como el mango jobo, el mango camburito, el mango piña y el mango de pico de loro. Sin embargo, se identifican tres tipos: el mango de bocado, que como su nombre lo sugiere puede comerse por bocados, el de hilacha, por las finas hebras que conforman su pulpa, y la manga, que se caracteriza por ser más grande que los dos anteriores y por sus tonalidades rojizas.

También son variadas las formas de consumirlos, virtud que no le es exclusiva, ciertamente, pero es de reconocer que su textura y sabor permite degustarlo en forma de jalea, jugo, carato, mousse, mermelada o compota; hay quienes prefieren comerlo verde y aderezado con sal, o bien, preparando la salsa "chutney", que contiene azúcar moreno, jugo de limón, ajo, cebolla y picante.

Sin embargo, la fascinación por el mango va más allá de sus cualidades gustativas, y de las numerosas propiedades medicinales que se le atribuyen. En India posee una significación especial; se le llama "fruta del cielo", y el árbol de los deseos. Las antiguas leyendas hindúes dan fe de la antigüedad del mango y de su importancia. Por ejemplo, se sabe que el rey Akbar, quien gobernó India hacia el siglo XVI, supuestamente poseía una plantación de cien mil árboles de mango. Pero hay una leyenda que pone el acento en su supuesto carácter sagrado, y es aquella que sostiene que Buda se sentaba a meditar a la sombra de un árbol de mangos. Rafael Cartay, en su libro El pan nuestro de cada día, no alude a esta leyenda, pero confirma que la planta es originaria de India y, especifica, que en la península de Malaya es donde se encontraba la mayor variedad de especies. También agrega que el cultivo de esta planta se extendía hasta las Filipinas. Por otra parte, la literatura china del siglo VII constata que el cultivo del mango era tradicional en las zonas cálidas de China e Indochina.

A pesar de las leyendas sagradas que adornan al mango, y de sus reconocidas virtudes, el botánico Pittier llegó a señalar que "el mango incita a la ociosidad, a la invasión de la propiedad ajena y a la vagancia, además, por bueno y saludable que sea, cuando se goza de él con moderación, provoca a veces desórdenes en el sistema digestivo y dista mucho de ser un alimento completo". Afortunadamente, lo anterior sólo permite demostrar que el investigador no era muy afecto del muy codiciado fruto, actitud que hoy en día, seguramente, le hubiese granjeado muchos enemigos al insigne científico.

La historia: un arroz con mango

La vía que tomó el mango para llegar a América, es un punto en el que los historiadores todavía no se ponen de acuerdo. Algunos sostienen que fue a través del Galeón de Manila, el cual viajó de Filipinas a México por iniciativa de los españoles hacia mediados de 1500. Otra tesis muy difundida afirma que gracias a los navegantes portugueses es que los americanos podemos degustar del sabroso fruto amarillo. Sin embargo, la fecha es imprecisa, pues no se sabe si fue en el siglo XVI o en el XVIII que el mango descubrió América. Según Cartay, algunos estudiosos se atreven a afirmar que la primera mata de mango se sembró en Bahía, Brasil, hacia 1700.
A las costas venezolanas se cree que llegó en el siglo XVII: "La referencia más antigua que sobre el tema tenemos es la que cita Codazzi, en 1841. Appun en 1849 lo señala en las cercanías de Puerto Cabello, y Adolfo Ernesto lo observó en 1869 en el valle de Caracas", advierte el botánico Jesús Hoyos, en Frutales de Venezuela. Este dato confirmaría que Gabriel García Márquez no estaba equivocado cuando en el manuscrito de su novela El general en su laberinto, puso a Simón Bolívar a comer mangos. Se cuenta que el historiador Vinicio Romero, corrigió al Premio Nobel de Literatura, con el argumento de que para la época de la Independencia el mango no había llegado a Venezuela. Así pues, al Gabo no lo quedó otra que cambiar de fruta, y puso al Libertador a degustar unas deliciosas guayabas. Pero como vimos, las investigaciones se orientan a demostrar que Romero estaba equivocado, y que, por lo tanto, Bolívar pudo comer, no sólo uno, sino cientos de mangos. La historia, más tarde, dejaría claro que el padre de la patria no los cogió bajitos. l Nunca Olvidare los deliciosos Mangos de Villa Granja la casa de mi bisabuela Victoria, ni los mangas de la mata de mi madrina Amanda que en paz descansen y sobre todo nunca olvidare los de casa de mi abuela Rosalía, el mango siempre fue pan nuestro de cada día por su abundancia, Como nota les digo: NUNCA HE PROVADO LOS MANGOS DE LA CASA DE MI MAMA, espero dios me de la oportunidad de probar uno de ellos algún día, son grandes y rojos, bueno aquí les dejo lo prometido, una receta controversial y que muchos creen que no existe, pero aquí esta para su deleite.

Arroz con Mango (y no es broma)


En nuestra cultura latina se dice “arroz con mango” a una desastrosa combinación hecha sin arte de dos elementos contradictorios. Y por perdernos en las palabras, nos perdemos una combinación maravillosa, especialmente en el verano, cuando hay mangos buenos, bonitos y baratos por todas partes. Para refutar la mala imagen del arroz con mango, hoy día les presento plato. La refutación incluyó poner especial cuidado en que el arroz con mango no resultara una combinación de esas en las que se pierden los sabores y las texturas. Tal cosa sería pecado grave. Lo que hice fue tratar de conservar la identidad de todos los elementos, para que el paladar pueda distinguirlos con absoluta nitidez, perfectamente enfocados.

Ingredientes:


* Una taza de arroz
* Un mango grande y maduro, pero no blando.
* Un atado de cebollita china (cebollines)
* Una pechuga grande de pollo
* Sal
* Aceite
* Harina
* Ají dulce molido (o pimienta de cayena)
* Jengibre picadito -una cucharada

Preparación. El principio básico de este plato es que cada cosa tiene su propia sazón, que todo se cocina por separado y que sólo se mezcla inmediatamente antes de servir. Así, cada elemento conserva y su sabor propio. En este coro, ninguna voz opaca a la otra.

* Arroz. Hágalo como quiera, a condición de que le quede bien cocido y bien graneado. Sólo con sal y una cucharada de Jengibre rallado.
* Cebollitas chinas (las hice como las hacen en México, salteando sólo las cabezas y un poquito de rabo hasta que se tuesten bien tostadas. Mientras se saltean no hay que abandonarlas: el salteado consiste justamente en poner a la comida en movimiento frecuente, en el fuego más elevado de su cocina y en el sartén más caliente que pueda, sin medida ni concesiones.
* Pollo. Mientras las cebollitas chinas se están salteando piqué el pollo al tamaño de lo que llaman “nuggets” , lo sazoné bien sazonado con sal y lo pasa por harina .
* Una vez hechas las cebollitas, páselas a un tazón y en el mismo sartén caliente arrojé el pollo para saltearlo. Igual que las cebollas, muévalo con frecuencia, hasta que se empiece a poner dorado.
* Mango. Mientras saltea el pollo, pelé el mango y córtelo en cubos del tamaño del pollo o las cebollitas.
* En ese punto aproveché para sazonar las cebollas con un poquito de aceite de oliva y sal. Nada más.
* Una vez listo el pollo, devuelva cebollitas al sartén y dejé el pollo y la cebolla se saltearan juntos durante 2 minutos para compartir sutilmente sus sabores.
* Ensamblado caliente. En ese punto, ya el arroz está seco y graneado, colóquelo en el sartén para revolver un poco más en el fuego. Sazoné con ají , mezclé hasta que estuviera parejo el sabor y saqué del fuego.
* Ensamblado final. Coloque el mango y mezcle con enorme cuidado para no romper la delicada carne de la fruta, y deje reposar unos cinco minutos, tiempo suficiente para que todas las temperaturas -arroz, mango, pollo y cebollitas- se emparejaran.
* Sirva y disfrute de este plato tan Venezolano que se encuentra en el llano de nuestro país. Donde las mujeres pobres se las ingenian para alimentar a sus familias y que son las creadoras de muchos de los platos que se encuentran en nuestra bella nación.

CONTINUACION:


Receta Original de la Señora Petra Josefina Coronado Tovar , (la receta original no lleva Pollo )

Ingredientes para Arroz con mango

• 150 g arroz

• 1/2 taza pulpa de mango

• 1 mango trozeado

• 1 pastilla caldo de pollo

• 2 cucharadas cilantro picado

• 1 cucharada mantequilla

• sal

Arroz con mango

Tiempo: 30 minutos | Dificultad: Media | Raciones: 4 personas

Cómo preparar Arroz con mango


En una cazuela ponemos a derretir la mantequilla, en la que sofreímos el arroz durante un par de minutos. Añadimos el cilantro, la pulpa de mango, la pastilla de pollo y un poco de sal. Removemos un minuto.

A continuación incorporamos el doble de agua que de arroz, tapamos la cazuela, ponemos a fuego fuerte y llevamos a ebullición. Una vez hierba bajamos el fuego a fuego lento y cocemos alrededor de 15 minutos.

Cuando el arroz esté casi seco agregamos los trocitos de mango y los mezclamos con el arroz. Dejamos tapada la cazuela 5 minutos más y servimos caliente.

HELADO DE MANGO

El mango maravilla de la naturaleza, Aquí les dejo esta receta que como ya es temporada de mango , le será de mucha utilidad, Esta es la receta de los Helados Merideños, esos famosos helados de- Don Manuel Da Silva Olivera querido y respetado amigo cariñosamente “Don manolo” como le llaman quienes visitan su Heladería Coromoto, manifestó a este rotativo que su máxima aspiración es llegar a los mil sabores de helados. “ a pesar de no ser Venezolano es un hombre jovial, de origen portugués, exactamente de la ciudad Oporto. Dueño de la heladería más famosa del mundo. Desde 1991 aparece en el Libro de Records Guinness. Su negocio es lugar visitado por gran cantidad de turistas que visitan la ciudad de Santiago de los Caballeros, atraídos por las hermosas montañas andinas, el sistema teleférico y otros sitios de interés turístico. Hace un mes en uno de mis viajes relámpagos por la salida de mi libro fui a su heladería y el me cuenta que “A mi heladería la han visitado personalidades, artistas, obispos, autoridades, jóvenes de muchos países” y sin darme ningún problema me dio esta receta para que la plasmara en el libro “Bitácora gastronómica de Venezuela”. La Heladería Coromoto está ubicada en Av.3 entre la calle 28 y 29, enfrente de la Plaza El Llano. Algunos de los sabores parecen extremadamente extravagantes y definitivamente difíciles de encontrar en otra parte (caraotas negras, salchicha, ajo....) pero son muy ricos.

Ingredientes

5 huevos, separados,
1/3 de taza de zumo fresco de limon,
2/3 de taza de azúcar,
1 taza de puré de mango (como 1 mango maduro),
1 cucharada de ron,
1 taza de Crema de leche,
una pizca de sal,

Preparacion:

Mezclar las yemas de huevo con el zumo de lima en un bol de vidrio al baño María. Añadir el azúcar gradualmente, removiendo constantemente, de forma que no cuaje el huevo, hasta que espese lo suficiente como para adherirse a la cuchara. Esto puede llevarle de 15 a 20 minutos. Cuando la mezcla haya espesado, retirarla del fuego y echarle el puré de mango y el ron, removiendo fuerte. Dejar enfriar durante 2 horas en la nevera. Se puede acelerar el enfriamiento, colocando el bol en otro mayor en el que se haya puesto agua fría y cubos de hielo. Montar la crema de leche con un par de cucharadas de azúcar. Batir , con una pizquita de sal, las claras a p. de nieve firme, que estén todavía brillantes, pero no secas. Vaciar en heladera, en un molde especial para suflés o en copas de helado. tras taparlas con plástico adherente de cocina, meter al congelador al menos durante 4 horas. Dejar reposar a temperatura ambiente entre 5 a 10 minutos antes de servir.

Comentarios   

 
# Marlene 17-06-2010 13:15
gracias por la receta...
Responder
 

Escribir un comentario

Código de seguridad
Refescar