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Érika de la Vega: Toda una muñeca

  • Escrito por webmaster3

cyr_erika_003_fmtEl título no es piropo, aunque grande no le queda. La noticia de que la venezolana dobla al español uno de los personajes de Toy Story 3 es vieja, pero el cuento de cómo Érika cumplió con ello uno de sus sueños es poco conocido y bien simpático

Cuando me dijeron que la archiconocida animadora, locutora, escritora y sabe Dios qué más iba a prestarle su voz a una muñeca para una película, de inmediato pensé que se trataba de una secuela de La Novia de Chucky. Y no por mala, sino porque su tono de voz más o menos áspero y sus ácidas salidas me pegaban con la personalidad de aquella diablita de plástico.

Y es precisamente ahí donde están el chiste y la gracia de las películas de Pixar, en darle la vuelta a las expectativas de uno con respecto a un personaje o una historia y sorprendernos con algo totalmente original, que si a ver vamos, les ha funcionado en todas sus cintas: monstruos que temen a los niños, ratas de cañería amantes de la buena cocina, viejitos hechos héroes de acción y claro, juguetes para niños con problemas y personalidades bien adultas.

Tienen 15 años “comiéndosela” y no hay señales de decadencia en su forma de hacer cine por ninguna parte. De todas las películas de Pixar, Toy Story sigue siendo la joya de la corona. No sólo por haber sido la primera cinta de animación computarizada en la historia, ni por haber sido la primera película animada en ser nominada al Oscar en la categoría de Guión Original, ni por la millonada que ha recaudado y sigue recaudando con los años en venta de entradas y jugueticos.

¡No! Uno piensa en Toy Story y recuerda inmediatamente la cancioncita “Yo soy tu amigo fiel” y a Woody y Buzz Lightyear peleando por el favoritismo de su dueño Andy. Y más atrás recordamos al Señor Cara de Papa, al dinosaurio cobarde Rex, a la vaquerita Jesse y mil juguetes más que participaron en dos películas increíbles y eternas, porque estoy seguro de que mis nietos las disfrutarán tanto como yo dentro de 70 años.

Formar parte de algo que trascienda en el tiempo de la misma forma que lo han hecho estas películas no es poca cosa. Cuando la primera Toy Story se estrenó en 1995, inmediatamente marcó un hito. Al mismo tiempo, la joven Érika de la Vega estaba graduándose de Técnico Superior en Publicidad, saltando de comercial en comercial, tratando de abrirse paso en el medio artístico. Aún le faltaban un par de años para entrar de lleno en la radio o la televisión. Poco imaginaba que 15 años después se convertiría en mamá, en uno de los talentos más cotizados de Venezuela y en uno de los personajes de Toy Story 3.

“Por supuesto que vi la película, allá en los años noventa. Era una cinta que gustaba y sigue gustando a todo el mundo”, cuenta Érika. “Aquella frase de Buzz Lightyear de ‘Al infito y más allá? se me quedó pegada y la he aplicado en más de un momento de mi vida”.

—¿Cuál ha sido tu relación con las películas de Toy Story?

—Llegué a ellas más que todo por mis sobrinos. En aquella época, yo ni pensaba en tener un hijo. Me gustó que ambas películas, aparte de que eran muy buenas, tenían mensajes tanto para chamos como para gente grande. Además, ver juguetes como el Señor Cara de Papa siempre me hace recordar los juguetes que tuve de chiquita.

—¿Ya tu hijo Matías ha visto las películas de Toy Story?


—Aún no le para a eso. Sus héroes ahorita son los de Playhouse Disney porque cantan y bailan. Eso es lo único que le interesa, cantar y bailar.

—¿Cómo llegó esta oportunidad de dar voz a “Dolly”, la muñeca de trapo? ¿Fue algo que buscaste o te buscó a ti?

—Yo lo busqué bastante. Tenía ganas de trabajar con la voz, porque es de lo que más me gusta. Desde hace tiempo buscaba dónde podía dar voz a un personaje, pero no conseguía nada. Cuando estaba en Argentina, haciendo Latin American Idol, conocí una productora que se llama Non Stop y resultó que ellos hacen muchas cosas para Disney. Yo siempre les decía que quería hacer doblajes y, de tanto decirlo, se me cumplió. El año pasado tuve chance de hablar con la productora y ellos ya me conocían. Les dejé mis datos y, poco después, recibí una llamada de Raúl Aldana, responsable del área de doblajes. Cuando me llamó, le dije sin pelos en la lengua: “Raúl, estás haciendo feliz a una niña”.

—¿Por qué crees que pensaron en ti para este personaje?

—Ellos conocían mi tono de voz y pensaron en una pequeña participación, pues hay muchos juguetes nuevos en Toy Story 3. Ellos me avisaron en marzo que querían que participara, pero yo me enteré de quién era mi personaje casi una semana antes de grabarla. Resultó que era “Dolly”, una muñequita de trapo, y aunque mi voz no es de muñeca, creo que ‘la pegamos del techo? porque el personaje no es tan inocente como parece.

—¿Quién es “Dolly” en la historia de la película?

—Es una nueva amiga de Woody, lo cual es muy bueno. Ella lo ayuda en un momento difícil, pero no quiero contarlo para no arruinárselos.

—¿Cómo fue el proceso de grabación?

—Yo ya casi estaba preparando mis maletas para irme a grabar a Argentina, pero resultó que fueron ellos los que vinieron a Venezuela y, en el estudio, me presentaron a Dolly. La conocí y escuché la voz norteamericana que interpretó la actriz Bonnie Hunt -actriz a la que amo-, pues suele ser la suplente favorita de David Letterman. Yo no lo podía creer.

La participación del personaje es muy, muy pequeña, y pensé que iba a ser más fácil de lo que fue. Tenía que sincronizar mi voz con la animación, neutralizar el acento venezolano y ser divertida, pues al fin y al cabo, soy un juguete. La dirección de Raúl y la tecnología ayudaron bastante. Sin su colaboración no lo habría hecho de la misma forma.

—¿Qué se siente ser un personaje de Disney que va a ser visto por muchas generaciones de niños?

—Es como un sueño. Sé que suena a Miss, pero es algo importante en mi carrera y en mi vida personal, algo que siempre quise hacer y que me encantaría seguir haciendo, pues es divertido y es un reto más. Además, ahora tengo un bebé de quien puedo ser heroína.

Por Carlos “Caque” Armas — @caquetorta

Fuente:Sala de Espera

 

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