"Quien no arriesga no gana", no? pues, muchos de los que nos hemos ido de nuestro país optamos por poner en práctica esta frase.
¿Es fácil? No, nadie dijo que lo fuera. ¿Es enriquecedor? Sí, y mucho.
Lo único que puedo aconsejar (si le quieren llamar así) a alguien que quiera emigrar, sea del país que sea, es no hacerlo "con la cabeza caliente", es decir, que no lo haga en un arranque de emoción, sea ésta rabia, depresión, amor, etc. Esta es una decisión que uno debe pensar bien, sopesar los pros y los contras y, como me solía decir un amigo "saber que uno tiene la llave en la cerradura al momento de querer huir", es decir, saber que en cualquier momento uno puede volver a su terruño.
La experiencia nos trae muchas alegrías: conocer una nueva cultura, un nuevo idioma, nuevas personas, ambientes, saber que puedes con todo lo que se te enfrenta, saberte "grande" y fuerte frente a las adversidades y eso te llena de orgullo. Pero también nos trae tristezas: el extrañar, el no tener a tu familia cerca (para aquellos que nos vamos solos), el sentirte solo así tengas muchos amigos, el desarraigo y no hablo de nacionalismo es que una vez que dejas tu patria siempre serás un/a extranjero/a, bien lo dijo Franco de Vita.
En fin, yo no sería tan categórica en decirle a alguien "No salgas" simplemente le diría ¿Estás seguro? ¿Es lo que quieres? ¿Por qué te quieres ir?